Ingrese su palabra clave para iniciar la búsqueda

post

Cuatro razones por las que la sociedad civil debe apoyar la infraestructura sostenible después de COVID-19

Cuatro razones por las que la sociedad civil debe apoyar la infraestructura sostenible después de COVID-19

La crisis del coronavirus es una prioridad crítica para los responsables de la toma de decisiones de América Latina y el Caribe, ya que responden a la emergencia sanitaria y empujan el distanciamiento social para bajar la curva.

La pandemia representa el desafío económico más grave de la región desde la Gran Depresión y causará entre 1.8 y 5.5 por ciento de reducciones del crecimiento del PIB este año. Los países se centran en salvar vidas y poner en marcha intervenciones económicas y fiscales temporales para apoyar la economía.

En medio de estas respuestas, cada vez hay más llamamientos a los paquetes de recuperación económica para no rescatar a sectores como los combustibles fósiles, el turismo de masas y las aerolíneas, que han contribuido a las emergencias climáticas y ecológicas. En cambio, deben priorizarse los paquetes de recuperación económica verde que cumplan los Objetivos de Desarrollo Sostenible y ayuden a gestionar los riesgos futuros de las pandemias.

Por ejemplo, 13 ministros europeos han pedido a la Unión Europea que haga, de un acuerdo verde y de neutralidad climática para 2050, la base de la recuperación económica, indicando que no deben perder de vista la crisis climática y ecológica. Y en Corea del Sur, el nuevo gobierno está listo para avanzar en planes para impulsar la inversión en energías renovables, introducir un impuesto al carbono y apoyar a los trabajadores en la transición a empleos verdes con el objetivo de alcanzar las emisiones netas cero para 2050.

La infraestructura sostenible es fundamental para una recuperación económica ecológica e inclusiva 

En América Latina y el Caribe (ALC), un enfoque en la infraestructura sostenible podría guiar la recuperación económica, lo que puede impulsar el crecimiento y apoyar los esfuerzos para lograr economías de cero emisiones netas y resistentes al clima. Antes de la pandemia, las estimaciones sugerían que este tipo de transición podría dar lugar a ganancias económicas por valor de 26 billones de dólares en todo el mundo en los próximos 12 años en comparación con los negocios habituales.

Los servicios de infraestructura, incluidos la electricidad, el agua, el saneamiento, el transporte, la logística y las comunicaciones, son la columna vertebral del desarrollo económico e influyen directa o indirectamente en el logro de todos los ODS, incluido el 72 por ciento de los objetivos.

La forma en que construyamos la infraestructura futura determinará si podemos limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados o no. Dado que el 70 por ciento del aumento previsto de las emisiones de los países en desarrollo provendrá de una infraestructura que aún no se ha construido, las decisiones tomadas hoy determinarán si el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible siguen siendo viables.

Los ciudadanos de ALC también son cada vez más vocales en sus demandas de servicios públicos e infraestructura de calidad. Para satisfacer la demanda de infraestructura sostenible y al mismo tiempo hacer frente a la crisis climática, ALC necesita aumentar su inversión en infraestructura en al menos un 2% de su producto interno bruto, con el fin de pasar de 150.000 millones de dólares EE.UU. a 250.000 millones de dólares EE.UU. al año.

Aunque los proyectos de infraestructura sostenible pueden implicar costos iniciales que son aproximadamente un 5 por ciento más grandes que los del pasado, pueden generar costos operativos más bajos a lo largo de la vida de la inversión, al tiempo que reducen los riesgos.

El marco de referencia de Infraestructura Sostenible del Grupo BID intenta abordar estos desafíos promoviendo la toma de decisiones sobre infraestructura económica, financiera, social, ambiental e institucionalmente sostenibles. Se aplica a lo largo de todo el ciclo del proyecto, incluido el contexto de la política, la planificación, la adquisición, el diseño, la construcción, las operaciones y el desmantelamiento.

Cómo la sociedad civil puede desempeñar un papel clave en la promoción de infraestructuras sostenibles 

La sociedad civil desempeña un papel vital para impulsar el impulso de la infraestructura sostenible. Es un actor crítico en la mejora y ayuda a los países, bancos e inversionistas a avanzar en este enfoque para asegurar que “hacemos bien los proyectos” y, lo que es más importante, que “hacemos los proyectos correctos”.

El BID está trabajando para involucrarse mejor con la sociedad civil para reflexionar sobre lo que funciona y lo que no y para ayudar a todos a lograr un desarrollo sostenible. Estas son cuatro razones por las que la sociedad civil debería ayudar a dar forma a la agenda de infraestructura sostenible posterior a COVID-19:

1. La infraestructura sostenible desempeña un papel vital en la salud. La crisis del coronavirus ha llevado a casa a muchos y resaltado la importancia de las energías renovables y el transporte ecológico y cómo esto reduce la contaminación atmosférica que es mortal. Los sistemas eficaces de agua y saneamiento y las zonas verdes mejoran la calidad del aire y el agua y han sido fundamentales para garantizar el bienestar relativo de las personas refugiadas en el hogar. La infraestructura es la base de los servicios de transporte que proporcionan acceso a la infraestructura de salud y de comunicaciones, que es esencial para trabajar de forma remota. La sociedad civil tiene un papel clave en la defensa de una infraestructura que anteponga la salud de los ciudadanos.

2. La infraestructura afecta a la biodiversidad. ALC tiene el 40% de la biodiversidad del mundo, pero estamos perdiendo la guerra contra la pérdida de la misma. Los principales impulsores son la infraestructura, la expansión agrícola y las especies invasoras. El 70% del bosque restante está a menos de 1 km de un borde forestal y el 90% de la nueva construcción de carreteras ocurrirá en los países en desarrollo. COVID-19 surge porque hemos sido irresponsables en la gestión de las interacciones entre las personas y la naturaleza. La sociedad civil puede ayudar a sensibilizar y exigir que la infraestructura apoye todo tipo de vida.

3. Los servicios de infraestructura son fundamentales para el desarrollo sostenible. En América Latina, más del 80% de su población vive en ciudades, y alcanzará el 90% en 25 años. Necesitamos mayores inversiones en infraestructura para ofrecer transporte público ecológico que garantice un crecimiento justo e inclusivo, ya que aporta un mayor acceso a los beneficios de esos servicios. La Sociedad Civil puede ayudar a garantizar que esta nueva infraestructura sirva a las personas y al planeta.

4. La infraestructura que construimos ahora determinará si podemos hacer frente o no a las emergencias ecológicas y climáticas. Los proyectos de infraestructura tienen una vida útil muy larga. La sociedad civil ha tenido una relación tensa con los proyectos de infraestructura porque pueden ser a la vez una solución o un motor de cambio negativo. Involucrar a la sociedad civil al principio del ciclo del proyecto, en la definición de los contextos institucionales para la infraestructura, es crucial para garantizar que la infraestructura sea sostenible.

Mirando más allá de la emergencia médica inmediata, debemos tomar las decisiones de inversión en infraestructura adecuadas para proteger a las personas y al planeta. Trabajando junto a la sociedad civil, podemos vencer la creencia de que la sostenibilidad es un freno al desarrollo y en su lugar promover la infraestructura sostenible como la próxima historia de crecimiento para nuestra región post-COVID-19. 

FUENTE: https://blogs.iadb.org/sostenibilidad/en/four-reasons-why-civil-society-should-support-sustainable-infrastructure-post-covid-19/

Traducido por Jorge Campos Montero. Universidad FUNDEPOS

Deja una respuesta

Your email address will not be published.